Aprofundint en la vida d’en Caleglin

29 11 2009

Com podeu imaginar la vida d’en Caleglin no es va quedar en la breu introducció que vaig escriure prou ràpidament en un moment d’avorriment. La vida va seguir i va arribar un moment de la meva vida en que vaig decidir que ja tocava actualitzar les notícies sobre el meu elf predilecte. En aquest cas, i perquè encara semblés més Silmarillion, vaig introduir subtítols en cada apartat. I he de dir que vaig quedar prou satisfet amb el resultat:

Molt bé, sabia que ho acabaria fent, així que suposo que era inevitable. Aquí teniu el text sobre les darreres notícies d’en Caleglin, en castellà també.
  • De su amistad con Morendil

Fue en algún momento por determinar después de la partida de Findur cuando Caleglin conoció a aquél que acabaria siendo su mejor amigo sobre la Tierra Media, Morendil, tambien conocido con el nombre de Ingolmo (poseedor de gran sabiduria). Rápidamente los dos entablaron una gran simpatia el uno por el otro, hasta que se hicieron inseparables. Gracias a esta nueva amistad, Caleglin pudo recuperarse de la muerte de sus anteriores señores y de la partida de Findur, volviendo a disfrutar de unos dias de paz sobre la Tierra Media.
Así pues, Caleglin aparcó su eterno vagar por el continente y pasó a acompañar a Morendil en toda clase de viajes y aventuras, ya fuera por pura diversión o bien para ayudar a pueblos en peligro o atacar a orcos. Además, debido a que Morendil no sólo poseia un gran conocimiento sino que era un gran jinete y espadachín, estando el uno prácticamente al nivel del otro, formaron una pareja tan halagada por sus aliados como temida por sus enemigos. Así fue como durante años las Dos Espadas brillaron bajo el sol, la luna y las estrellas de la Tierra Media.
  • De la triste nueva

Y fue precisamente en el momento en que la amistad entre los dos llegó a su punto más alto, cuando una extraña misiva llegó a manos de Caleglin. La persona que se la entregó, sólo dijo de ella que hacia unas semanas que había llegado a sus manos en unas extrañas conciciones. Caleglin, que de entrada reconoció la letra, despachó al emisario tan rápido como pudo e intentó alejarse de Morendil para poder quedarse solo. Finalmente, y a pesar de la insistencia de su amigo, consiguió lo que deseaba, y en el claro de un bosque, a la luz de las estrellas, fue dónde leyó las tristes noticias que se le daban.
Y es que la autora de la carta no era otra que Findur, a quien Caleglin creia en el oeste, allí dónde hasta hace tan solo unos años sólo había llegado Eärendil. En la carta, Findur le confesaba que jamás llegó a partir, pues en el mismo puerto conoció a otro elfo, que la cautivó hasta el punto que decidió dejar estar sus planes de viaje para quedarse en la Tierra Media con ese desconocido. Según le decía, si no le había avisado de esto en tanto tiempo, era porque no se había visto capacitada para hacerlo. Cuando al fin se decidió, no tenia forma de encontrar-lo, debido a su forma de vida errante y solitaria, y no fue hasta que conoció la leyenda de las Dos Espadas que pudo finalmente encontrarlo.
A pesar de que en la carta, Findur le pedía disculpas y comprensión varias veces, Caleglin jamás pudo perdonarla, y cayó en un profundo desengaño del que jamás llegó a salir. Así fué como decidió cambiar su emblema (que llevaba en su escudo y en su estandarte) por uno nuevo, donde se aprecia una corona (símbolo de su servicio a los señores elfos, ahora en el oeste) sobre tres lágrimas rojas (lágrimas de sangre, símbolo del dolor que le produjo el engaño de Findur) todo esto sobre fondo negro (para simbolizar la pena y la tristeza). Su nuevo lema, visible sobre la corona fue: “Corazón roto, lágrimas de sangre”.
  • De la desaparición de las dos espadas

Finalmente, Caleglin le explicó a su amigo Morendil todo lo que pasaba, y sus planes para el futuro: un nuevo exilio solitario, esta vez definitivo. Morendil comprendió la situación de su amigo y compañero de armas, y lejos de probar de convencerlo para que no lo hiciera, decidió unirse a él, a pesar de la resistencia inicial de su amigo.
Fue así como finalmente, las Dos Espadas acabaron desapareciendo de la Tierra Media, y desde entonces, nadie más ha sabido dónde se encuentran. Leyendas de todo tipo surgieron alrededor de estos dos amigos. Algunas de más creibles, otras de menos, sin embargo, la más conocida y citada es aquella que cuenta que aún viven en la Tierra Media, erradicando el mal donde sea que aparezca.
Éste es el último capítulo dedicado a Caleglin Nolewë que se encuentra en el libro hallado en la biblioteca de Minas Tirith.
Caleglin Nolewë –  Seguint amb la feina de cronista a temps parcial.
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One response

1 12 2009
Silver Dragon

Me gusta comprobar que cada vez que leo la historia de Caleglin me sigue gustando como cuando la leí por primera vez. Alguna vez podrías empezar una crónica de las aventuras de Caleglin. No sé, estaría bien que te lo plantearas.
A parte, aplaudo esta iniciativa tuya de hacer renacer el space en esta reencarnación. Mucha suerte, y a ver si eres más regular en posts que con el space. Uno a la semana o a la quincena. Lo que tú quieras. Sin más.
Au revoir.
Silver Dragon, maestro de maestros

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